Cuan diferente es viajar interactuando, hablando y conociendo, los comunarios nos hacen entender que vivir en el campo y en esas condiciones no es vivir miserablemente, es tan solo vivir de diferente manera, asumiendo esa vida de una manera clara y sin disminuciones.
Quizás el clásico error citadino es tratar de cambiar su vida, occidentalizarla en pocas palabras, llevarles la ciudad como muestra de progreso, de vida dado que para nosotros llegaron a ser indispensables.
Las reales necesidades que el estado debe cumplir (y que no he visto sino en contados casos), con premura no han cambiado nunca, sigue contándose con una sola mano: educación y salud; en la última yo insistiría en el tema de tratamiento de residuos sólidos y abastecimiento de agua potable, no porque sean temas nuevos, sino porque sencillamente, recién estoy comenzando a conocer la real dimensión de estos problemas y afortunadamente también soy testigo de algunos tenues intentos de solución.
Doy algunas pinceladas en palabras, esperando que las fotos tomadas en este y un anterior viaje, puedan ser entendidas en la manera que fueron tomadas y sirvan como verdadero mensaje.
El segundo día fuimos a conocer un puente peatonal que había sido construido a pedido de los mismos comunarios y que no estaba dentro del programa, pero que teniendo un excedente pudimos realizarlo. Partimos a las 4 de la mañana en coche desde Charazani y llegamos a las 6:45, nos disponíamos a comenzar la caminata cuando sale a nuestro encuentro un comunario. Sin mayores preguntas ni certificaciones nuestras nos ofrece a pasar a tomar un desayuno, pues la caminata sería larga.
Probar una vez más la solidaridad o simplemente la hospitalidad no es casualidad, es refrendar algo ya conocido. Compartimos el desayuno con los niños y las mascotas. Intercambiando nuestros panes y galletas por su sultana (infusión de la cáscara del café) con pan casero.
Luego del desayuno apuramos el paso para llegar al puente, hora y media de bajada y aún el puente peatonal no se dejaba ver. Cuando llegamos ya las piernas temblaban. No sé que sentimiento era más grande, si la vergüenza por estar cansado de solo bajar o el respeto por saber que ese camino lo hacen hasta tres veces al día con carga o luego de trabajar en siembra.
Refrescarse en agua nueva y fría es un regalo divino, ese fue mi primer pensamiento, recién luego el segundo fue el comprender que sin este puente la gente bajaba como
Unas breves sardinas en lata, pan y locoto (siempre el locoto) y más galletas con agua fueron rápidamente despachadas para divertirnos mojándonos, lanzado piedras al río y sacando fotos, es difícil no sentirse de nuevo niño con la naturaleza de cómplice.
Pero ya la tarea se venía encima, subir, caminar, con el sol comenzando a picar en la espalda, los pulmones reclamando todo el humo aspirado a lo largo de tantas guitarreadas y la pierna recordando que no está sana y que aún ampolla mediante no me va a abandonar…
Más de tres horas de subida, número infinito de disparates (según los acompañantes nunca habían escuchado tantos dentro de una misma frase) encontramos una vertiente, llena de musgos en la que llenamos un poco de agua, filtrada con un pañuelo la tomamos… helada, la mejor que jamás hubiese probado. Lo cual me recordó el agua potable que habíamos podido llevar a tres poblaciones, una de ellas Sorapata, en la que nos servimos de una vertiente parecida, solo que sin vegetación alrededor.
Luego de tan refrescante refuerzo, inmediatamente cambió el humor, bromeamos, y caminamos más rápido, faltaba un pequeño esfuerzo más, dos derrumbes solo que ahora con una fuerte neblina (no como en la siguiente foto, que fue previa). En este sitio un compañero resbaló y no había manera de ayudarlo, por suerte no llegó a mayores (caídas, por su puesto) pero ahora el repite, “Ya no le temo a la muerte, ¡HE ESTADO EN SANACHI!”
Ya en la cima, luego de tirarnos en el piso y recuperar la calma y sobre todo la respiración, apenas me quité la bota vi una ampolla como jamás tuve y me asaltó otra vez la vergüenza, solo cargue una cámara fotográfica, comí antes y después de la travesía y no hicimos ningún trabajo pesado, sin embargo mi cuerpo aún temblaba por el esfuerzo…
Reconocer que por mi mente pasaron situaciones varias de la historia y que todos casi ninguno se quejó de su suerte solo me recuerda que la vida asalariada de escritorio es demasiada cómoda y simple…
Pa' terminar comparto la canción que escuchaba mentalmente mientras caminaba “Andes lo que andes de Amaury Pérez”, la fuerza que logra me hace estremecer. Nada mejor que el necesario altiplano para cambiarnos…
Andes lo que andes
[Amaury Pérez]
Si quieres sentir la pena
vete, súbete a la loma
la pena es un ave rara
que al ojo pobre se asoma
la pena de veinte siglos
que a quién clavó su corona
para poner velo oscuro
donde hace nido la aurora
la pena que más que pena
es rabia cruda indigente
la pena que más que pena
es viejo canto de muerte
Andes lo que andes
andate por los Andes
Si quieres sentir el odio
que alza dolido su cola
súbete a los altos montes
donde el frío hace maromas
un odio de perro viejo
que no vence al fin el hueso
el odio a la lluvia herida
que pudre un poncho en los cerros
el odio que más que odio
es animal bien despierto
el odio que más que odio
es inmenso desconsuelo
Andes lo que andes
andate por los Andes
Si quieres ver la miseria
de polvo sucio empapada
miseria de sol y cielo
miseria de todo y nada
recorre la cordillera
ponle canción en las alas
que el monte entero agoniza
pues sufre herida de lanza
miseria que no es miseria
sino pasión enjaulada
miseria que no es miseria
sino una pronta batalla
Andes lo que andes
andate por los Andes
caminante...










7 respuestas:
oye...... está bello el post.. las fotos... hermoso!!!
esa nieve... esas montañas tan imponentes... te exigen respeto, respeto a todo, a la natraleza, a la cultura ancestral de los andes... pucha.. compañero... qué bella es nuestra Bolivia, no? y es toditita Nuestra...
hermosa experiencia, las fotos excelentes y muy bueno el relato y la musica elegida.
Que imponente que es la naturaleza.
Saludos
Que puedo decir, no puedo hecharte mas flores.
Un temon, lo habia escuchado en la guitarra y la voz de Luis Rico, pero esta version es otro lujo del que agradesco hayas puesto.
Me bajo el sombrero ante el relato y las fotos.
Mas flores...
Saludos y un abrazo.
Gracias :-)
Si deseas cualquier canción que salga aquí puedes pedirla y vemos como enviarla. De momento hay una sección llamada "cajita de música" en la que las encontrarás agrupadas.
Un abrazo agardecido por el tiempo y las flores.
Edgar
Hola Ergar!...Que lindo que es tu blog!, realmente tenes el don de escribir y no cansarme ni un poquito, talvez sea porque comparto muchas ideas de las manifestadas aca, o a lo mejor porque al encontrar personas como vos, que postean cosas que valen la pena en lugar de fotos y palabras vacias, (cosa muy comun hoy por hoy) me siento feliz...es lindo saber que Bolivia crece, se levanta y se impone...es lindo que nuestra América se agite y se una...me da alegria tu blog, mas alla de las injusticias cometidas, que has detallado muy bien, es increiblemente alentador saber que se resiste y se avanza hacia la Victoria...
te dejo mi comentario en esta entrada porque veo que tenes una pasion por la naturaleza y sobretodo por Los Andes, tan imponente, tan grande y hermoso...cosa que yo comparto al 100%...el lugar da fuerza, da esperanza,se siente la dicha de la libertad... la gente,tan solidaria, tan ingenua e inocente y con tanta sabiduria que solo se logra viviendo entre las piedras y el intenso frio, haciendose parte de tremenda estructura natural... la fauna, la flora,tan exotica y simplemente bella... todo por ahi es diferente y profundamente maravilloso...llena de armonia, y parece que todo es posible cuando se entra en contacto con temenda naturaleza....se nota que sos un gran observador...
muy linda la cancion que pusiste, muy sentida...
en fin, te repito que es muy interesante tu blog, todo lo que en el has publicado,la manifestacion de tus ideas... lindos tus hijos, tus canciones, tus fotos...espero que sigas escribiendo tan exacto y lindo como hasta ahora...
Saludos enormes desde Mendoza, Argentina...
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